Playas con olas ideales para practicar deportes acuáticos y otras que parecen tranquilas piscinas. Frente al Morro, un itsmo artificial que se convierte en un agradable paseo junto a una caleta. Y una ciclovía, restaurantes y miradores que unen la ciudad con el mar, son los diversos atractivos del borde costero más cercano al centro de Arica.

A pocos kilómetros de allí, hacia el norte y hacia el sur, hay extensas playas donde alguna vez habitó el pueblo Chinchorro y donde hoy llegan cientos de aves migratorias. Además, están las misteriosas Cuevas de Anzota, escondidas entre los acantilados y el mar.

Así, en la Ciudad de la Eterna Primavera todos los días pueden ser el día de disfrutar de las playas del norte más extremo de Chile.

Un muy buen comienzo para el recorrido por las playas de Arica es por la Av. Costanera San Martín, donde la ciudad se une con el mar en un paseo y ciclovía que van desde el Morro hasta la playa La Lisera, y que –favorecido por el clima cálido que hay durante todo el año- atrae a cientos de turistas y surfistas de todo el mundo. De hecho, parte importante del comercio de la ciudad tiene que ver con la venta de ropa y artículos deportivos.

 

Un paseo por la Ex-isla El Alacrán

Justo frente al Morro, destaca la Ex-isla El Alacrán que en 1964 se convirtió en un itsmo artificial para instalar en su punta un faro que guiara a los barcos durante las noches o las mañanas de camanchaca. En esos tiempos, la construcción de este camino de 460 metros fomentó la curiosidad de los ariqueños, entre los que se empezó a hablar de un tesoro enterrado por los piratas. Finalmente, cuenta la historia que sólo se encontraron alacranes, lo que dio el nombre a la isla.

Hoy, la ex-isla es el único paseo de Arica que se adentra en el mar. Su ubicación hace que desde el faro rodeado por un antiguo fuerte, se tenga una de las mejores vistas de la ciudad y el puerto. Este lugar es muy aprovechado también por quienes practican pesca deportiva. Además, al lado norte de la ex-isla El Alacrán hay un pequeño club de yates.

En el otro extremo, donde la ex-isla se une con el continente, un monumento a los surfistas y otro a los motoqueros de la ciudad demuestran la importancia que tiene esta costa para los deportistas. En el lado sur del itsmo, los surfistas aprovechan la fuerza de la marea y los tubos formados por las famosas olas de Arica.

Además, el borde costero frente a la plaza Vicuña Mackenna (junto al Morro), ha sido por años el lugar preferido para instalar ferias y ramadas, tanto durante el 18 de septiembre como el 7 de junio, día en que toda la ciudad celebra la Toma y Asalto del Morro.

 

Playa El Laucho

A pocos metros al sur de la Ex isla El Alacrán está la que sin duda es la playa más taquillera de Arica: El Laucho. Aunque no es muy grande, muchos turistas la repletan durante el verano, y el resto del año, los lugareños siguen prefiriendo sus finas arenas y aguas limpias para bañarse, tomar sol, jugar volleyball-playa, practicar bodyboard o relajarse un rato bajo los quitasoles.

A lo largo de la avenida, la ciclovía, los locales y restaurantes que se lucen con sus cartas de pescados y mariscos, y algunos juegos infantiles, son la principal atracción fuera del agua.

 

Playa La Lisera

Siguiendo hacia el sur, una playa mucho más tranquila y de arenas claras se abre paso entre las palmeras, atractivos que la hacen una de las playas más fotogénicas de Arica. Aquí prácticamente no llegan las olas, lo que permite que sea mucho más fácil llegar a un mirador instalado a unos tres metros de la orilla, al que solo se puede llegar nadando. Cuando ya la mayoría de la gente se ha ido al atardecer, llegan los buzos a aprovechar la tranquilidad de las aguas.

 

Playa Brava

En la misma dirección, resulta muy curioso que casi pegada a las calmas aguas de la playa La Lisera esté Playa Brava, donde el fuerte oleaje no permite el baño y solo los surfistas son capaces de conquistar estas olas de reconocimiento mundial. La atracción de la Playa Brava ha sido tal, que justo al frente se han instalado casas y hostales para recibir a los deportistas que vienen de todas partes de Chile y el mundo.

 

Atractivos naturales

Luego de haber recorrido el borde costero que da directamente a la ciudad, hay dos lugares un tanto más alejados que valen la pena conocer, sobre todo si se es amante de las bicicletas, del surf o de increíbles paisajes naturales: las Cuevas de Anzona y el Humedal del Río Lluta.

 

Las sorprendentes Cuevas de Anzota

A unos 10 kilómetros desde el centro de Arica hacia el sur, están las playas Corazones y Arenillas Negras. Esta última es la única de arenas oscuras del sector y ninguna de las dos es apta para el baño, por lo que se pueden aprovechar para tomar sol en un ambiente más tranquilo que las agitadas playas del centro de Arica.

Pero, sin duda, la atracción más grande cercana a estas playas son las Cuevas de Anzota. El recorrido parte donde termina el camino para los autos, en un pequeño mirador y estacionamiento. De ahí en adelante solo se puede seguir un sendero a pie que avanza entre grandes olas y los acantilados, los que van haciendo cada vez impactante el paisaje.

Rápidamente aparecen las aves y sus nidos. Algunas especies son los yecos, piqueros, guanays y gaviotas pequeñas. Para no perderse entre las cuevas, una de las recomendaciones es ir con un guía (en el centro Arica hay varias agencias que ofrecen tours a las cuevas) o alguien que ya conozca el lugar y sepa dónde se pueden ver exactamente las pictografías que hicieron los chinchorro, un pueblo pescador que habitó la zona entre el 9 mil y 1.500 a.C, y que legó al mundo las momias artificiales más antiguas que se hayan encontrado.

 

Un humedal de importancia internacional

Ya hacia el extremo norte del borde costero, a solo dos kilómetros desde el centro de la ciudad, está la playa Chinchorro, llamada así por la gran cantidad de vestigios y momias de este pueblo que se han encontrado en sus alrededores.

Unos ocho kilómetros más allá, en la playa Las Machas, la vista se pierde al intentar encontrar el límite de la arena hacia el norte o el sur. Quienes más visitan estas playas son los ciclistas, corredores y surfistas, especialmente al atardecer, cuando el Humedal del Río Lluta, Santuario de la Naturaleza, regala uno de los atardeceres más bellos que se puedan ver en Arica.

Antiguamente este humedal fue un lugar muy visitado por los Chinchorro, pues esta zona pantanosa, llena de totorales y junquillos, era ideal para explotar su materia prima: la fibra vegetal. Ésta la utilizaron para producir sus vestimentas, cobertores, fibras de pesca, bolsos y los fardos funerarios con que rellenaban los cuerpos en los rituales de momificación.

Hoy, este hermoso lugar donde desemboca el río Lluta es Reserva Natural Municipal y Santuario de la Naturaleza. El área comprende 30 hectáreas protegidas hasta donde llegan cientos aves pertenecientes a 125 especies distintas; muchas de ellas llegan desde Norteamérica para anidar en este humedal. La Gaviota de Franklin, por ejemplo, viene desde las costas oeste de Estados Unidos, y en Chile, esta es su primera parada, pues en su viaje puede llegar hasta Magallanes.

Además de esta rica avifauna, el Humedal del Río Lluta conserva un ecosistema que sorprende entre el paisaje desértico de Arica. 20 especies de flora nativa son el alimento y sitio de reproducción de las aves y de otros insectos. Algunas de estas especies son la Totora, la Grama Salada y el Junquillo.